El Jueves pasado tuve el enorme placer de ser invitada a la presentación del evento promovido por la Fundación Movex: “The New Truth of Leather”, en Sevilla (qué típico, no?). Al parecer se trataba de un recorrido y una presentación sobre la nueva realidad del mundo de la piel, mientras se conjugaba: Piel + Moda + Arquitectura + Interiorismo + Alta Cocina + Erótica + Luxury Sport + Basic Life Products. Además de ser promovido por el Ministerio de Industria, no sobra mencionar que por mi parte si se trataba de promocionar una nueva realidad en este sector, porqué no se eligió un título en el idioma de aquel de lo promovía para saber de cara al mundo de donde procede, en fin.
El evento se ubicó en una nave en la Avenida de la Raza, se trató de un ambiente frío, desalentador, todo gris y blanco. Me resultó muy desolador contrastando con la calidez de la gente y el negro predominante de sus atuendos y lo modernísimos que eran algunos y lo guapísimos.
Ya en la entrada nos esperaban unos muchachos con monos blancos, cadenas y mascarillas (supongo que se trataban de modelos, porque todos eran guapísimos, unas sonrisas que tenían cuando nos servían el champán y todo), repasaban la lista de invitados y recogían las invitaciones y te dejaban pasar. El tono de sus monos con el del ambiente era absolutamente gélido.
Ya nada más entrar por la puerta nos hicieron posar en el photocall (porqué no tiene nombre en español?), y ya nos encontramos con una copa de champán en la mano, tras las palabras de los encargados del evento (que esto tendrá un apartado propio) abrieron las barras con gin tonics y unos cócteles riquísimos a base de vodka y un jugo dulzón.
La verdad que podíamos ver de todo allí. Gente muy moderna, modelos altísimos, abuelitas con el bolso de bandolera la mar de graciosas, gente del sector de la piel que no creo que ese ambiente tan moderno fuera el suyo (lo siento para había un señor con una chaqueta de terciopelo azul preciosa, pero se notaba que no se trataba de su estilo habitual y lo hacía sin cuello), aunque para mí lo peor fue quien siguió con la presentación del evento tras el señor de la chaqueta de terciopelo que iba como divino, con sus pitillos negros y sus zapatos, creo que abotinados, de punta negros de charol y más pasado... No quiero pensar lo que le entraría en el cuerpo a ese hombre antes de salir o si es así por naturaleza, pero parecía que se caía, ¡qué poco serio! También había los típicos (no sé para mí ese estilo está un poco pasado) guapísimos, llenos de hombreras pantalones estrechos y sacados de algún blog de tendencias no sé, pensé que habría más originalidad; pero había demasiada tendencia no sé, ilusa de mí que me ilusionaba con creer que habría más originalidad e ideas entre los invitados más jóvenes, el negro fue el color predominante (color que me salté a la torera y mis acompañantes también) pero me dio la impresión que fuimos la nota de color entre tanto monocratismo. Eso no quita que hubiera gente elegantísima y más tarde llegara gente más original y portadoras de más color.
Aunque definitivamente lo que me mató, fue la llegada de las típicas "divinas" que cuando son invitados a un evento de este tipo se ponen encima todo (y cuando digo todo es TODO) lo que pudieron encontrar en su armario, reí con ganas. Si se trataba de promocionar la industria del cuero, vale que lleves algún detalle (no caí, pero yo aporté mi granito de arena con mis castellanos echos a mano), pero no todo lo que pillases en el armario, además cuando oyeron "piel" pensaron que también se trataban de "pieles" y venga todo encima!
El menos es más funciona, el ir llamando la atención por el echo de no llegar algo por el que llamarlo creo que es una muy buena arma.
Bebida no faltó, pero eso sí, la comida de diseño no está echa para mí. No se apreciar el jugo de melón con aroma a mojama en probeta, ni los chupitos de ajo blanco con frambuesa ni las palomitas de maíz en polvo (muy ricas por cierto), pero llenar nada de nada. Para variar tras un rato allí y unas copas de champán y cócteles nos fuimos (como niños responsables con un conductor sobrio), a saciar ese hambre voraz que aquellas mini delicatesen no hicieron más que aumentar.
Acabamos en el lugar menos glamuroso y chic de la noche, pero el único capaz de saciarnos, sí señores, el McDonald's, tengo ya para un mes.
Esta ha sido mi pequeña crónica, para la próxima las fotos que haga no serán haciendo el payaso (que las hay y muchísimas) y me dedicaré a hacérselas al lugar y a la gente, lo prometo.



Parecía que yo andaba un poco, muy perdida

Pues como si estuviéramos posando, sabes?

Esa tienda de campaña era muy cuca de Carlos Díez, pena que era demasiado pequeña para nuestro tamaño.



Definitivamente estoy loca, me encuentro unas banderitas en una parada de bicis de República Argentina y me pongo a hacer el payaso, me puede, en serio, necesito ayuda.
Por cierto, el vestidito de Lefties (cómo no!), los calcetines me los regaló mami y el bolso papi, me encanta pero odio que lo tenga toda Sevilla (grrr), los castellanos con más años ya y la chaqueta de Ralph Lauren para Wimbledon (algún día contaré el flechazo y lo chollo que me resultó) :)